express_busPara patear el culo de los putos camioneros del transporte público en la región. Esos hijos de perra les vale verga la vida tanto propia como la de los cientos de personas que transportan diariamente y ofrecen el peor y más decadente servicio existente aquí (o al menos uno de los peores), y lo que es peor aún, es algo de lo que muchas personas dependemos diariamente, y todo por un costo excesivo y cada vez mayor.

Después de mi larga, larga ausencia (la cual atribuyo al hecho de que estuve ocupado con Pokémon Omega Ruby y además de que, como muchos sabrán, ya estoy trabajando, pero eso es tema para otra entrada…) estoy de vuelta y más lleno que nunca de mierda para tirar por todos lados, y hay pa’ todo y pa’ todos. Así que empecemos con algo que es un martirio diario al ir o regresar del trabajo o cualquier otro lado, el transporte público.

¿Por dónde debería empezar a descargar todo lo que odio de ese servicio? Quizá por el hecho de que les vale madre que vayas tarde o tengas prisa, y aunque estés a tres putos pasos de llegar a la parada donde están, aceleran deliberadamente y entre más señas les hagas de que se detengan, más rápido se van. ¿Y qué hace uno en esos casos? Pues a menos que seas el hombre de las 50 millas por hora no creo que sea buena idea salir corriendo a intentar alcanzarlo, así que no queda otra mas que quedarse a esperar el siguiente camión. Pero, ¿y si el próximo no pasará si no hasta dentro de media puta hora, y eso si tienes suerte? Pues ahora sí que ya te la pelaste, o te esperas, o tomas un taxi que te cobrará un huevo y tres cuartas partes del otro. Ah, y todo esto, asumiendo que hayas estado en el milímetro preciso, en la ubicación exacta del planeta y con los astros en la posición correcta, donde el hijo de puta se puede detener para que subas. Sí, me ha pasado incontables veces, que paso horas esperando que llegue el camión, para que a la mera hora pase el wey y no se detenga, y nada más haga una seña como indicándome dónde debí haber estado. ¡HIJO DE TU PINCHE MADRE PUES YA ESTÁS AHÍ YA PÁRATE Y PARA LA OTRA YA SÉ DÓNDE DEBE SER! Y pues ni pedo, a esperar otra pinche media hora al siguiente…

Otra más mamona que me pasó hace poco, mientras esperaba el camión al salir del trabajo, fue que iba llegando a la parada, donde ya estaba una chava esperando, y en eso iba llegando el camión. Ambos hicimos la señal de que se parara, y se detuvo cerca de la mujer para que subiera, mientras yo me acercaba. Entonces arrancó y yo hice la señal para subir también; el hijo de la chingada pasó junto a mí, me vio, aceleró a madres y se fue. Y cabe mencionar que el semáforo estaba en rojo. ¿Ahora entienden por qué odio tanto a esos putos, o le sigo? Pues le voy a seguir de todas formas, porque aún hay mucho qué decir.

Y hasta ahora sólo ha sido sobre el pedo que es poder subirse a uno, si es que se detienen completa o suficientemente bien y no aceleran cuando apenas tienes un pié arriba. Ahora el pedo más grande, es cuando ya vas en el camión.

Primeramente, el hecho de que manejan para la chingada. Yo no soy ningún experto al volante, y mucho menos después de tantos años sin manejar y de que en un par de ocasiones estuve muy cerca de chocar pero me salvé porque tengo buenos reflejos y mejores frenos xD Pero conducir una máquina de tal magnitud, a altas velocidades, por calles congestionadas y llevando a muchas más personas, ya es una reverenda pendejada. Manejan como su chingada madre; no, yo creo que su chingada madre manejaría mucho mejor que eso. Pero el caso es que manejan como si trajeran una enorme reata metida hasta lo más recóndito de su ano, o sea, literalmente manejan enfierrados. Me ha tocado ir en camiones que atropellan gente o colisionan otros vehículos, todo por ir demasiado rápido. Digo, entiendo que tienen horarios qué cumplir y todo eso, pero tampoco es motivo para ir tan hechos la madre sin importarles nada más. Tal vez si no se pararan a platicar o mentarse la madre con otros camioneros no perderían tanto pinche tempo, digo.

Ah, pero además de tener que ir aferrado de donde puedas y con lo que puedas, todavía tiene uno que ir aguantando las pinches cumbias o corridos, y el lenguaje del chofer. Digo, uno también es bien pinche malhablado, pero al menos hay que saber dónde. Ya que no van a respetar la vida de las personas que transportan, al menos un poquito de respeto al hecho de que llevan niños o gente mayor no estaría de más. Y es que la verdad parece que agarran a cualquier pedazo de carne con manos y patas, o cualquier apéndice capaz de sujetar el volante y la palanca de velocidades y pisar el acelerador, porque al parecer ya ni el freno les hace falta. Pareciera que les falta un método apropiado de selección y capacitación del personal, o tienen uno demasiado deficiente, porque muchos no parecen siquiera que sean mayores de edad.

Ahora, cualquiera pensaría que pagar 9 pesos por subirte a una máquina que es como una montaña rusa pero 10 veces más peligrosa y mortal y además con cumbias incluidas parece barato; así ya pa’ qué gasta uno en ir a un parque de diversiones. Pero la verdad es que tanto en comparación con el mismo servicio en otras regiones, como con el servicio que se da aquí, es un precio altísimo. No vayamos muy lejos, en el Distrito Federal, aunque la calidad del servicio no es mucho mejor que aquí (y menos por el ya tan famoso tráfico de ese lugar), pero el precio es más accesible; si mal no recuerdo la última vez que estuve allá costaba 5 pesos, si no es que menos. El metro allá, por ejemplo, siendo un medio de transporte más sofisticado, rápido, eficiente, y hasta cierto punto más seguro, cuesta (o costaba) tres pesos por entrada a los andenes. Es decir que por 3 pesos puedes ir prácticamente de un extremo a otro de la ciudad, transbordando entre líneas, siempre y cuando no salgas de los andenes. Y si comparamos el tamaño de el DF con el de Torreón, el servicio de ambos medios de ambas regiones, y los costos, pues ¿qué estamos haciendo mal aquí?

Ahora, una alternativa (y un tanto una solución) al costo, es la tarjeta recargable. En teoría suena como una idea novedosa y que resolverá todos nuestros problemas con el transporte público, pero la realidad es otra. Primeramente, es la única forma de obtener tarifa preferencial, tanto para estudiantes, tercera edad y discapacitados. Por un lado está bien, porque así evitan gente con credenciales de estudiante falsas o demás tranzas para pagar menos, pero hay que estarla renovando constantemente y, si alguna persona de estas condiciones, por alguna razón no puede tramitarla, pues no le queda otra mas que pagar el pasaje completo. Por supuesto, esta alternativa también está disponible para el público en general, y aunque la rebaja del costo no es nada verdaderamente considerable, a la larga se vuelve un pequeño ahorro extra, que igual terminaríamos gastando en algún taxi, porque al parecer a los choferes no les agrada mucho esta iniciativa. Me he topado con muchos choferes que muestran un gesto de disgusto al ver que voy a pagar con la tarjeta, y eso, si llevan la terminal encendida o activa, porque a algunas horas generalmente muy temprano por la mañana (lo cual es un problema para quienes necesitamos tomar el camión a esas horas) el servicio no está activo aún, al igual que en días festivos o inhábiles; y en esos días todavía añadimos el hecho de que los camiones son aún más escasos, y aunque uno tenga que laborar en esos días, pues la mayoría de ellos al parecer no.

Y muchos lectores podrán decirme “weeeeey no seas pendejo we mejor ahorra we y cómprate un carro weeee”, a lo que yo les responderé “Cállense a la verga, que si pudiera ya lo habría hecho.” Sí, cualquiera que tenga un sueldo decente y no tenga que gastar 200 pesos o más a la semana en transportes podría ahorra para aunque sea un vocho o un tsuru, pero lamentablemente no es mi caso por ahora, y se vuelve una especie de círculo vicioso: Necesito un carro > necesito dinero para un carro > necesito trabajar para tener dinero > necesito un carro para ir a trabajar > me voy en camión a trabajar > necesito dinero para el camión > necesito trabajar para tener dinero > etc. etc. etc… Así que no estén chingado :v

Pero bueno, ya me desahogué un poco, hace mucho quería expresar todo lo que odio del transporte público y al fin tuve tiempo de hacerlo. ¿Cuál es el mayor problema que han encontrado ustedes con el transporte público? ¿Cuál creen que sea la solución? ¿Creen posible o conveniente la instalación de un sistema de transporte metro en la laguna? Recuerden dejar sus opiniones en los comentarios! 😀

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4 thoughts on “Piernas, ya sé para qué las quiero

  1. La verdad si esta del asco, solo me he trepado a uno y eso para ir y venir de Lerdo, y pinches moscas hijos de puta son unos pervertidos y picapleitos hijos de su chingada madre, después prefería caminarme todo el Miguel Alemán, en fin, pinches camiones siguen y son una mentada de madre pero pues no se puede invertir de mucho por el estúpido de Moreira y la deuda enorme, quizá… Si no hubiese deuda seria mas fácil invertir en algo pero como le importa mucho al gobierno… Pues ya sabes, una idea suave seria el Vivebus pero en la laguna, tienen su propio carril y lo tomas por estaciones, la tener su propio carril es más seguro… Ánimos Skom y ojalá no pase de ser solo una montaña rusa

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