Cómo OXXO despertó a la bestia

Como mencionaba en el post anterior, la razón por la que he estado tan alejado del blog, es porque estuve trabajando. Y digo estuve, porque hoy mismo decidí renunciar. Pero no es mi renuncia la razón de esta entrada, sino lo que sucedió durante mi asistencia a ese empleo. Para quienes no sabían, o aún no han entendido por el título, era efectivamente en una tienda OXXO donde laboraba. Sé que son muchas las personas que han pasado por esa empresa, pero aún así quiero relatar mi experiencia en lo que estuve trabajando ahí.

Muchísima gente, si no es que la mayoría de la gente, degrada y menosprecia los trabajos de esa clase. Nos ven como inferiores a ellos y se creen con el derecho de humillarnos y ofendernos como si debiéramos obedecer a todas sus demandas, por estúpidas que sean. Te hace cuestionar el dicho “el cliente siempre tiene la razón”. Y aunque es cierto hasta cierto nivel, el trabajador también tiene protocolos y procesos qué seguir para, en conjunto con la cooperación del cliente, lograr un servicio satisfactorio; pero si una de estas dos partes falla, el resultado puede ser desastrozo.

En mi anterior trabajo como webmaster, mi jefe me dijo: “Siempre haz tu trabajo pensando que tu cliente es la persona más pendeja del mundo.”, filosofía con la que he vivido desde entonces. Y es que es dolorosamente cierta. El cliente ve un artículo, ve el número más cercano a éste, y espera que ese sea el precio del artículo, por irracional que parezca, y puede armar un alboroto con tal de que se le den las cosas al precio que exige, aún si es algo ilógico. Claro, entiendo que en muchos casos, esto se debe a que los artículos no están debidamente organizados, o las etiquetas están desacomodadas u obsoletas; pero otras veces, se debe a que los mismos clientes desacomodan la mercancía, y simplemente no se fijan bien en las etiquetas, sólo ven el número y ni siquiera se fija en a qué artículo pertenece. Es por eso que, tanto cliente como empleado, deben cooperar para una experiencia satisfactoria de servicio, porque, ni uno se va a poner a ofender al otro, ni el otro se va a poner a aguantar ofensas del uno.

Porque para ofender, se pintan solos. Y qué mejor mentada de madre, que pagar con un billete de $500 para comprar un miserable chicle de $2.50. Sinceramente, preferiría la mentada de madre. Entiendo que haya sido quincena, y que traen billetes grandes porque el cajero automático no les da feriecita, pero es más fácil que lleguen y pidan directamente que se les feree su puto billete a que nos hagan marcar el pinche chicle para luego tener que cancelarlo (que no es tan fácil como creen) y aguantar sus insultos porque no hay cambio. Y en el dado caso que haya los $497.50 para darles su cambio, uno por seguir el protocolo, invita al redondeo, ¡pero todavía se niegan! O sea, traes un billete de $500, compras un maldito chicle, y no quieres donar 50 miserables centavos que ni te sirven para nada, ni vas a usar, y nomas van a andar ahí rodando. ¿QUÉ TAN MÁS PINCHE MISERABLE PUEDES LLEGAR A SER?

Mucha gente se niega a redondear con la excusa de que OXXO se queda con una parte o la totalidad de las donaciones, y que deducen impuestos, y cosas así. Uno como trabajador de la empresa, sabe que en efecto se realizan las donaciones, con eventos públicos y cheques gigantes y cuanta madre, pero cualquier persona podría desconfiar de eso. Y bueno, están en todo su derecho de hacer lo que les dé su puta gana con su puto dinero, pero hay veces que de verdad se pasan de verga: se rehúsan a donar hasta 10 centavos, o cantidades que son imposibles de dar en monedas (es decir, que no son múltiplos de 5 centavos, que es la moneda más chica existente). Y pues, ahí tiene que andar uno buscando una puta moneda de 5 o 10 centavos para poder dar el cambio. Así que no sé quién sea más miserable, si OXXO por “robar”, como dicen, esos 50 centavos a los clientes; o los mismos clientes, por reclamar 50 centavos, o hasta menos. Así que por favor, piénsenla y no se dejen solos en ridículo con eso.

Ahora, ¿a quién le gusta que un extraño entre a su casa sin saludar, vaya a su cocina, se prepare un café, deje un marranero y se vaya sin despedirse? ¡PUES CLARO QUE A NADIE! Y tampoco en las tiendas, pero no falta diario la pinche gente marrana que deja su pinche marranero en la barra de café, que por cierto es técnicamente el área más importante de toda la tienda, y la que más atención requiere. Claro, la limpieza de esta área, como de toda la tienda, es responsabilidad de los empleados, COMO LA LIMPIEZA DE TU CASA ES TU PINCHE RESPONSABILIDAD, así que un poco de respeto no está de más para evitar trabajo extra innecesario.

Pero claro, no todo eran corajes y clientes estresantes. A pesar de todos los inconvenientes de esa clase, estoy agradecido de todo lo que logré aprender ahí. Tuve la oportunidad de aprender muchas cosas que jamás creí que haría, y descubrí habilidades que no creí que tendría. Además, el ambiente y la convivencia siempre eran agradables.

Así que, el motivo de este post no era exclusivamente para quejarme de la gente y echar madres, sino para informar sobre la clase de situaciones que se viven en trabajos de esta clase, no sólo en esa cadena, y que reconsideren un poco cómo tratan tanto a dichos establecimientos, como a sus empleados. Como empleado uno está para servir al cliente, pero uno como cliente también debe saber servir al empleado, aunque sea con un poquito de respeto, porque quieran o no, ambos necesitan uno del otro.

Y bueno, hasta aquí los dejo, jóvenes. Me retiro y espero verlos por aquí próximamente, bueno, primero que ande yo aquí :v Coméntenle bonito, y sale bye!

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