¿Qué tan más pendeja se puede volver la gente todavía? Pregunto, para ir tomando precauciones. Como dirían por ahí unos jóvenes y sabios poetas, “esto se va a descontrolar“, y descontrolado ya está el asunto. Hoy me emputa un chingo un video que anda recorriendo las redes en estos días, en el que una pobre e indefensa damisela, se ve a sí misma atrapada en el violento ataque de un feroz asaltante. No, esperen, creo que era al revés. Una brutal fémina, de aquellas que describiríamos como femme fatale, o en término más regionales, como una “cabrona” (en el sentido que gusten aplicarlo, realmente me importa un bledo cómo reaccione la gente al respecto); atacó y humilló públicamente a un torpe e indefenso asaltante, quien trató de faltar al séptimo mandamiento de la Ley Divina sobre las pertenencias de la portadora de ovarios en cuestión. La donna procedió luego a obligar a su presa a pedir perdón de rodillas, y lo mandó disfrazado de Adán directito a chingar a su madre. Mientras esta agresión física, psicológica y verbal tomaba lugar, el público presente (porque sí, había gente presenciando el violento acto), se dedicó a presenciar el espectáculo, y algunos incluso, a faltar a la ley de copyright filmando la escena (bueno, de no ser por ellos, el mundo no se habría enterado de tan desgarrador acontecimiento, ni yo estaría tan emputado). Puta, mejor un perro se acercó a la escena del crimen a intentar apaciguar el asunto, sin éxito alguno, pero al menos le hizo la lucha.

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¿Por dónde empiezo a tirar caca? No soy ningún delincuente, ni ningún misógino, ni mucho menos. Pero no voy a negar que es inevitable ponerme del lado del asaltante. En primer lugar, el pobre se veía bien primerizo, bien pendejillo, y ni siquiera parecía que estuviera armado. En primer lugar ¿cómo se le ocurre salir a asaltar así a cappella? Por otro lado, hasta es humilde el muchacho; cualquier otro pelmazo que asaltara a una mujer y que ésta se le pusiera al pedo, le hubiera puesto dos que tres chingazos sin pensarla; pero este cuate no, y hasta pidió perdón por haberle querido jugar al verga (independientemente que lo hayan obligado a arrodillarse).

Ahora, ¿cuál pudo ser la motivación del joven para haber cometido el intento de asalto? ¿Que no tiene dinero? ¿Que no tiene qué comer? ¿Que no tiene para comprar drogas? Todas motivaciones completamente válidas, son cosas que a cualquiera le pueden pasar. Pero, ¿cuál fue la motivación de la “dama” para sacar las garras y mostrar su superioridad sobre el falocéntrico sistema al que ha sido sometida? ¿Que es cabrona por ser mujer? ¿Que su viejo la dejó con 3 hijos (de los que al menos dos son de otro u otros viejos) y otro en camino? ¿Que los hombres son unos cerdos machistas que se creen superiores a las mujeres? ¿Que ha escuchado demasiado a Jenny Rivera y su cerebro se convirtió en puré de popó? Siendo esas las motivaciones de cada uno, ¿quién es la verdadera víctima? ¿Acaso rebajarse al nivel del asaltante o tratar de demostrar ser “superior” a él, la hace mejor persona?

Pero aquí no termina el regadero de heces, aún falta hablar del amable público. ¿¡QUÉ CLASE DE PINCHES MARICAS COBARDES E IMBÉCILES SON!? O sea, ven que están asaltando a una persona (independientemente que sea la encarnación de los ovarios de Rivera), ¿y qué hacen? Se quedan viendo, y se ponen a grabar. ¡Cabrón! ¡Ayuda a la pinche morra! ¡Llama a la pinche policía! ¡Si estás viendo que el asaltante está bien meco y lo tienen sometido, agárralo y llévatelo a la chingada, o detenlo mientras llega la puta policía! ¡Pero noooo! ¡Se tienen que quedar apendejados presenciando el espectáculo de la supremacía matriarcal impuesta por unas nalgas! ¡Salieron peor de maricas que el pobre asaltante!

Y luego, ¿qué opinan las mujeres orgullosamente feministas de su nueva matriarca? ¡La pinches adoran! ¡Qué pito de Mancera ni qué la chingada! ¡Tienen una nueva heroína que las va a salvar de los acosos y la violencia del puerco opresor con pene! ¡NO MAMEN! ¿¡Es ese el ejemplo que van a seguir!? Para querer demostrar y exigir su igualdad (que más bien parece que exigen superioridad) lo único que están haciendo es rebajarse y denigrarse a un nivel más bajo que las agresiones de las que tanto reniegan.

En ningún momento estoy insinuando que una mujer deba someterse a los abusos o agresiones de un hombre, sea quien sea. Creo que están lo suficientemente conscientes de lo que opino al respecto. Pero hay formas de reaccionar, y hay formas de defenderse. Otra cosa hubiera sido que la mona le hubiera puesto sus dos tres putazos al chamaco, pum pum ‘tate en paz cabrón, bájale de huevos, ahí viene la poli, ya estuvo; y se acabó. Para eso hay tantos cursos de artes marciales y auto-defensas para ese tipo de situaciones. Pero la neta no veo necesidad para lo que hizo la señora, con esa pinche actitud de “¡TENGO VAGINA NO ME TOQUES, HAZ LO QUE TE ORDENO PORQUE TENGO VAGINA!“. Y no, no estoy de acuerdo con esa actitud en ninguno de los casos. Ni hombre ni mujer tiene poder ni autoridad sobre el otro. ¿Es esa la igualdad que tanto pelean? Si es así como piensan, ¿quién es el monstruo en la historia? …¿quién es el verdadero puerco opresor?

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2 thoughts on “El Ataque de las Vaginas Asesinas

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