Aah es esa época del año nuevamente, la época de tragar y beber como los asquerosos puercos narcisistas que somos, de juntarse a tragar y beber cada fin de semana con el pretexto de ser una “posada”, de dar y recibir chocolates como si no existieran la diabetes ni la obesidad, de ver a la familia y de ser felices y ebrios todo el tiempo. La época navideña está aquí y justo a tiempo para marcar el final de un año que muchos preferiremos olvidar que siquiera sucedió.

Pero no vine hoy a tirar caca sobre tan bonita temporada, no señor. Al contrario, me encanta esta época y como muchos, espero ansioso su llegada cada año. A lo largo de mi vida los motivos para esperarla han sido diferentes, pero la emoción es siempre la misma. Cuando niño, esperaba por ver a mis primos de fuera, y ver si recibiría los regalos que esperaba, o qué sorpresas recibiría. Y me esperaba una noche de fiesta y juegos hasta amanecerla, lo que era todo un suceso a esa edad, mientras los adultos se emborrachaban contando sus jocosas anécdotas de juventud. Durante la adolescencia comenzaba a inclinarme más por la borrachera con mis primos, e igual terminábamos amaneciéndola jugando video juegos (créanme eso no cambia mucho), y ahora como adulto, es todo sobre borrachera y ver cuántos tamales logro zamparme de una sentada. Pero esta vez ya no soy uno de los niños correteando por la casa, ni el adolescente embriagándose y fumando a escondidas en la terraza. Me di cuenta de que me convertí en el tío soltero y borracho en las reuniones familiares. Y ni siquiera un tío borracho divertido, porque mi relación con mis sobrinos es mínima o nula. Soy sólo el miembro borracho de la familia que ya está pedo antes de que comience la reunión, y sólo anda de un lado a otro de la casa cargando su cerveza buscando una plática donde acoplarse un rato, hasta que tiene que volver adentro por otra cerveza. No es la forma más divertida de pasar las fiestas, pero es lo que sé hacer bien. Y aún así, sigo esperando cada año la llegada de estas fechas.

Aunque, sí hay algo que no ha cambiado, y que en serio me caga de la temporada. Son dos cosas pero básicamente van sobre lo mismo: me caga que esto no pueda durar todo el año. O sea, ¿por qué sólo comer y beber como pelón de hospicio en esta época? Y no, no me digan que sí lo hacen, porque les aseguro que como tragan el resto del año, no se compara a como lo hacen en diciembre. Y además, diciembre es el único mes del que se quejan el resto del año por lo que comieron. ¿No podemos simplemente tragar y beber como si fuera diciembre todo el año? No me refiero a tragar pavo y tamales a diario (lo cual ciertamente sería glorioso), sino a disfrutar de todo lo que comemos de la misma forma. Anticipamos lo que comeremos o beberemos ese día por semanas o meses, mientras que el resto del año nos vale verga y terminamos tragando sopa instantánea de último minuto. ¿O por qué no podemos darnos regalos y expresiones de afecto todo el año, sin necesidad de que una corrompida fecha nos diga que tenemos que hacerlo? Mismo caso con el 14 de febrero pero pérense, faltan dos meses para tirarle caca a eso. Y esto es lo que nos lleva al motivo por el que me caga que esta época no pueda durar todo el año, porque aunque podría seguir hablando sobre comida por todo el post, no es a lo que vine hoy.

Verán, mi familia como muchas otras, se odia entre sí. Así es, no soportan verse unos a otros, hablan mal a sus espaldas, se la viven en el chisme de que si fulanito hizo no sé qué con merenganita, o que si el hijo de perenganita se fue a no sé dónde a chingar a su no sé qué. Lo digo sin pelos en la lengua y sin temor alguno, mi familia (o la mayor parte al menos) son una bola de hipócritas falsos doble cara que no puede mover un puto dedo por alguien más sin reclamarlo después. Sinceramente no tolero verlos, y si voy a las reuniones familiares es por mero compromiso u obligación a veces, o porque sé que habrá alcohol gratis; porque la neta si no estoy pedo no hay forma fiable o saludable de que pueda convivir con ellos. Pero oh, llega la época navideña, las fiestas y posadas, y de repente son la familia más pinche unida del puto mundo. Todos se quieren, se abrazan y se desean lo mejor, se disculpan por todos sus errores y juran llevar una mejor relación entre sí de ahora en adelante. Al chile ni una novela de Televisa se pone tan pinche cursi y totalmente falsa, como las 12 de la noche un 25 de diciembre o 1ro de enero con mi familia. Ah pero llega la mañana del primer día de enero, y es como si todo lo que dijeron se lo hubiera llevado la verga junto con el año anterior. Ni todos los calzones rojos en toda la expansión del multiverso lograría que hubiera un puto gramo de amor sincero en esta familia.

Y es eso lo que me caga de estas fechas, y por eso muchas veces, desde hace unos años, prefiero pasarlas en otro lado o con mis amigos. ¿Por qué no pueden ser así de amables todo el año unos con otros? O ya por lo menos, ser igual de mierdas entre sí también en navidad. No me vengan con su mamada de que esas fechas son para reunir a la familia y perdonar y su puta madre, ¿por qué nada más esas fechas? ¿por qué no todo el perro año? O qué, ¿no existe “la magia de la navidad” el resto del año? ¡Mamadas! ¡Mamadas pendejas!

En fin, ese es el problema de muchas tradiciones, si no es que todas. Nos educan a ser felices y amables unos con otros en fechas específicas. Que si en navidad, que si en año nuevo, día de reyes, día de San Valentín, un cumpleaños, una boda, una graduación, un funeral… ¿por qué no mejor celebrar todos los días la oportunidad de tener a alguien en nuestras vidas? ¿por qué no simplemente celebrar cada día que estamos pinches vivos? Porque para muchos en cierta forma, el estar vivo a estas alturas es un enorme logro, y no veo que anden haciendo fiesta por eso. Tampoco digo que hay que andar haciendo pinchi fiesta a diario, que aunque no sería mala idea, pero me refiero a que todos los días son motivo de celebración y de apreciar a quienes tenemos cerca de nosotros, y de demostrarlo tal vez no con regalos, pero por lo menos hacérselos saber en un simple detalle como la gratitud. Así que hoy, mañana, pasado mañana, en navidad, año nuevo, y siempre, vayan y díganle a esas personas que aprecian en su vida, pues, eso, que las aprecian, y sean felices, con una chingada, la vida está de la verga lo sé, pero al igual que un suéter feo y que da comezón, se nos da con la mejor intención y nos quitará el frío, mientras hará felices a otros cuando lo vean y se caguen de risa.

Y como seguramente en los próximos días estaré demasiado pedo y enmarranado como para escribir algo, al menos coherente, de una vez les deseo una feliz Navidad y un feliz año nuevo, que se la pasen a madres y pisteen y traguen muchos tamales. Sale bye!

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6 thoughts on “Oh Falsa Navidad

      1. Actually, I was worried about you, you have been absent too much…
        always is a pleasure to read your post

      2. I’ve been kind of busy lately, with work, home, and life itself. I don’t have a lot of time to write, or much to write at all.
        But, it’d be nice to talk to you soon…

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